Reforma al artículo 151 de la Ley ISR y su afectación a las OSCs

Isabel Hernández, Nora Escalante y Manuel Hernández


En los últimos años hemos visto cómo la Sociedad Civil Organizada ha tenido que “defenderse” de los innumerables ataques y posicionamientos que, generalizando en sus razones, tienden a debilitar nuestro derecho humano a la asociación.


Ya la Organización de las Naciones Unidas y la Corte Interamericana de los Derechos Humanos se pronunciaron sobre cómo los beneficios fiscales son una herramienta para promover el derecho de asociación. Entonces, cuando un gobierno disminuye estos incentivos ¿conduce a una presión fiscal para aminorar el apoyo a la sociedad civil organizada hacia una anti promoción de los derechos humanos?


La posición del gobierno va ligada a los incentivos fiscales, el porcentaje de deducibilidad permitido sobre el impuesto sobre la renta varía dependiendo de cada país y sus diferentes lineamientos para hacer esta deducción, esto lo podemos ver en países como España del 35 al 80%, Colombia 25%, Bulgaria 10 al 30%, Uruguay 75% dónde los incentivos fiscales refuerzan una cultura de donación en cada uno de los países y por consiguiente el trabajo de las OSCs.


El proceso de consolidación de la sociedad civil es muy joven y de lento crecimiento en México, durante dicho proceso ha habido momentos claves como movimientos estudiantiles, desastres naturales y acciones o actores políticos que motivaron la participación ciudadana; que se organizara y se volviera un actor importante e indispensable, ya que al constituirse como organismos sin fines de lucro promueven cambios políticos, trabajo hacia la reconstrucción del tejido social, apoyo a las comunidades marginales para cambiar nuestro entorno de forma positiva y duradera.


Hoy en México según datos del SAT existen casi 9,500 Donatarias Autorizadas, las cuales en comparación con otros países y su población, es un número muy bajo, de estas organizaciones podemos ver que de cada 10 pesos que reciben 3 pesos provienen de personas físicas, dichos ingresos se verán mermados por la nueva Resolución Miscelánea Fiscal (RMF) que estará en vigencia el próximo año, ya que lejos de incentivar con un porcentaje atractivo de deducibilidad para el donante, le quita el beneficio que tenía desde años anteriores de deducir el 7% de sus aportaciones a OSC´s independientemente de las deducciones personales, juntado ahora este porcentaje a las deducciones personales con un tope de 163,000 pesos o que no rebasen dichas deducciones el 15% sobre sus ingresos acumulados.


Esto provocará la falta de interés de donar de las personas físicas que sostienen a grandes fundaciones o asociaciones civiles que a estas alturas de la historia son indispensables para el desarrollo de la sociedad mexicana, y lejos de verlas como aliadas se les trata como si fueran enemigos de la Administración Federal, provocando que no se tengan los mismos apoyos que se han obtenido hasta el día de hoy.


Entonces nos preguntamos, ¿por qué tantas barreras para el trabajo de las OSC´s? Es imperativo que comprendamos el valor del trabajo de la sociedad civil organizada para el cambio social, y que esta labor sea reconocida, no solo con palabras sino con leyes y políticas que impulsen su trabajo e impacto positivo en la ciudadanía.

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