Trabajando para un mismo propósito

Vicente Arredondo


A lo largo de sus 25 años de existencia, promoviendo el desarrollo de las personas y de las comunidades, la Fundación Comunidad ha tenido que formular, expresar y difundir de diversas formas las acciones que realiza, y el porqué de su trabajo.


De sobra sabemos que el mundo es cambiante, y que el cambio sucede porque modificamos la forma de entender las cosas. Esta ley natural incluye desde luego a las organizaciones como la nuestra dedicadas a buscar soluciones a alguno de los muchos problemas que afectan a personas y grupos que viven en condición de vulnerabilidad.


En nuestra cultura occidental la idea de “dar caridad”, o de “ayudar al pobre” se originó de una visión e imperativo religioso. La lógica que ha permeado esta tarea de ayuda a los demás es la de que alguien que tiene le dé algo a quien no lo tiene, y con ello lo beneficie.


Aunque esta idea aún sigue presente, el mayor entendimiento de las causas que provocan la pobreza, la marginación, la discriminación, la falta de oportunidades, y la inequidad social han permitido dos cosas: por un lado, el incremento en la sociedad de una conciencia humana solidaria, tenga o no una motivación religiosa; y por otro lado, el cambio de formas de relación con las personas a las que se brinda apoyo.


Quienes promovemos el bienestar social cada día tenemos más claro que el superar situaciones de marginación es un camino de doble vía, en donde el que recibe la ayuda ya no puede estar en una condición pasiva, sino que, si su cuerpo y mente se lo permiten, de manera proactiva realice acciones para salir de su condición no deseada.


En este sentido, el pensamiento de la Fundación Comunidad evoluciona y ha decidido cambiar el nombre de “beneficiarios” cuando nos referimos a quienes apoyamos con nuestras acciones, y referirnos a ellos de ahora en adelante, como “población participante”.


Este cambio refleja la convicción y la experiencia de que la solución de los problemas que afectan a muchos grupos de población es por necesidad el resultado de un esfuerzo compartido. Las acciones de promoción social deben ser vistas como un trabajo que vincula a personas que tienen un mismo propósito: buscar mejores condiciones de vida para ellos y para todos los miembros de la comunidad.

Dicho en otras palabras, los problemas y carencias sociales no son materia e interés exclusivo de quienes las sufren, sino que es un asunto que les concierne a ellos, y también al resto de los miembros de la comunidad, por lo que todos debemos participar en su solución.


Gracias a quienes hacen posible que nuestra Fundación siga viva y en capacidad de atender los retos que este mundo cambiante nos impone.

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