Tiempo de trabajar la resiliencia

Jenny Arias



La palabra resiliencia ha tomado fuerza los últimos años por su significado y lo que representa. En el sismo de 2017, se escuchaba la importancia de generar la resiliencia comunitaria para que las comunidades que experimentaron la pérdida de su vivienda o de un familiar, cultivaran esta capacidad de resistir los embates y los efectos de la emergencia. Con esta perspectiva, fue escuchada en innumerables foros, encuentros. Después de cuatro años, se sigue hablando de promover esta capacidad. Sin embargo, ¿la resiliencia sólo se remite a superar estas tensiones y contratiempos? ¿o tiene otras características?


De acuerdo, con Robert Brooks y Sam Goldstein, la resiliencia tiene otras características y la componen otros aspectos: cómo el reconocimiento de nuestros alcances y límites, tener habilidad para solucionar problemas y tomar decisiones, tener empatía hacia los demás, saber comunicarse con los demás, establecer metas y expectativas realistas (2004: Brooks & Goldsthein). Estas características amplían la noción y nos lleva a preguntarnos si sólo surge o aparece la capacidad en momentos críticos, considero que es una capacidad que se cultiva de forma cotidiana y en relación con los demás. Aún hay un camino que recorrer y de trabajar de forma colectiva.


Durante estos cuatro años la Fundación ha trabajado a través de los grupos de base en las comunidades. Se ha respondido a las emergencias con las habilidades y herramientas con las que contamos y nos han dejado varias lecciones. Sin embargo, observamos que es necesario contar con un Fondo que se active de forma simultanea cuando las emergencias surjan. Por esta razón, diseñamos el Fondo Comunidades Resilientes. Que tiene la encomienda de articular a diferentes actores para impulsar acciones en apoyo a la emergencia, la recuperación y/o la resiliencia en las comunidades. A través de nuestra metodología de intervención buscamos incorporar elementos de la resiliencia, partir de la escucha activa para identificar las necesidades, los activos sociales y los riesgos al iniciar el trabajo en las comunidades. Delimitar nuestras acciones de intervención, pues reconocemos nuestros alcances y límites como organización. El trabajo durante las contingencias no es simple, al articular diferentes actores clave, cómo: los grupos de base, organizaciones de la sociedad civil, voluntarios, nos permite no duplicar esfuerzos. Con estas acciones en nuestro fondo, intentamos que se alinearan a las características que componen la resiliencia que mencionamos anteriormente.


Este año estaremos trabajando con nuevas propuestas que están encaminadas a fortalecer los procesos agroalimentarios. Esta acción nos recuerda la importancia de cuidar este ciclo que vital para nuestra vida y que la pandemia nos hizo escuchar, nos advirtió de la necesidad de cuidar del sistema de la producción de alimentos. Afinemos nuestra escucha activa, sigamos cultivando la resiliencia.

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