Jóvenes, gestores comunitarios

Miguel Izquierdo

Consejero del Fondo Jóvenes

Fundación Comunidad

El Fondo Jóvenes de Fundación Comunidad, A. C., es un dispositivo destinado a apoyar y a acompañar técnicamente a grupos ciudadanos que se ocupan de operar proyectos comunitarios teniendo como objetivos el desarrollo infantil, juvenil y comunitario. Año con año convoca de manera abierta a grupos que tal hacen en Morelos, para concursar por apoyos. A lo largo de un año administrativo se brinda apoyo técnico a los grupos beneficiados desde personal especializado de la propia Fundación, y también se realizan al menos dos talleres para socializar avances, problemáticas y logros de esos grupos.

Esta tarde estuve presente en un taller de cierre del ciclo anual, escuchando aspectos prácticos, conceptuales y metodológicos de los grupos participantes, y a partir de lo que ahí escuché, comparto con ustedes asuntos tratados que merecen nuestra atención y de las personas ocupadas en del desarrollo comunitario como en el de sus gestores/as.

Se nota liderazgo de estos equipos en sus respectivos territorios de operación, no sólo en la atención de las tareas que se han asignado, como también en las contingencias que se les presentan en campo, y a las que tienen que enfrentar, con los recursos que tienen: intelectuales, psicológicos, sociales y de gestión. No son todólogos/as, pero al intervenir en las circunstancias que se les presentan, desarrollan capacidades sobre la marcha, se asesoran, ensayan, arriesgan, crecen. No se comportan burocráticamente en el sentido de que se ocupan sólo de aquellas tareas comprometidas en su proyecto de desarrollo comunitario, sino que acompañan a niñes y jóvenes, en casos de violencias que viven, doméstica y comunitaria, y muchas veces, sin el apoyo de los propios padres o ante su desconocimiento o desinterés. No es poco cuando eso hacen, y sí de alto riesgo, y aprenden a sortear tales contingencias. Tienen tácitamente una meta mayor, la defensa de las infancias y juventudes, su interés superior.

Los equipos a cargo del desarrollo comunitario en varios municipios de Morelos, viven procesos de reflexión sobre su práctica, aprenden, socializan sus aprendizajes y en ocasiones, no han dimensionado suficientemente sus logros, lo que debemos hacer quienes tenemos tiempo para analizar sus reportes y prácticas, sus reflexiones escritas. Otras personas interesadas en los procesos de desarrollo comunitario, necesitamos la documentación de esas prácticas y reflexiones, pues ayudarán a quienes se quisieran adherir a estos equipos, a aprender de sus aciertos, por qué no decirlo también, de sus errores. Es de gran valor que documenten lo realizado, en los variados contextos económicos, políticos y sociales en que operan.

Entre los temas que han tratado está la relación entre sus intereses personales, los del equipo y los de las comunidades. Lo han hecho abiertamente, dando valor a cada uno de ellos, expresando con franqueza casos en que entran dichos intereses en conflicto y cómo los han resuelto, con una mirada social, solidaria, de comprensión e inclusión de las otras, de los otros. Sí, les importan sus propias personas (hace unos cuantos decenios esto se tipificaba negativamente como actitud pequeñoburguesa), su dignidad y cuidado, y saben o han aprendido que es necesario estén y se hagan fuertes, para enfrentar los dilemas comunitarios y sus conflictos, mediante el diálogo al interior de sus equipos y con otras personas.

Salió a relucir un tema fundamental: el AMOR, como eje integrador de su accionar, expresado de varias maneras, entre ellas la solidaridad y la comprensión de los otros/as, en todo lo que valen, con disposición para dejarse llevar por los intereses de actores/as sociales a quienes acompañan, sin clientelismos, sin voluntarismos, sin asistencialismos. Les preocupa la sostenibilidad de sus proyectos y su sustentabilidad, se ocupan de ambas problemáticas, y les van dando poco a poco, salida, dentro de las propias limitaciones de cada equipo.

Saben que los temas culturales y artísticos, o sus actividades de talleristas, con temas o metodologías de acompañamiento hacia infantes y jóvenes, no son un fin en sí mismo. Están claras/os que el desarrollo integral de infantes y jóvenes es lo medular en favor de los seres humanos a quienes dedican sus años jóvenes. Saben que su estancia puede ser pasajera en las comunidades que prestan su acompañamiento, pero algunos equipos ya llevan diez años en ellas: ¿verdad que no es poco para el trabajo gratuito, generoso, que practican?

Tienen esperanzas en un mundo mejor, y tienen claridad de que esas acciones locales en que participan, son transformadoras, de individuos y de comunidades. Nos dan esperanza a otras personas a su lado, al saber lo que han hecho y están avanzando. Lo deben saber otras personas que al no poder asumir el rol de estos equipos de gestores/interventores sociales, están dispuestos a apoyarles económica y técnicamente, dando espacio a su apoyo solidario. De ahí que sea importante difundir lo que hacen, cómo lo hacen, y los logros y problemáticas a las que se enfrentan.

¡Felicitamos desde Fundación Comunidad por todo su quehacer amoroso y entrega!

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